Reconociendo la importancia de la preparación académica, personas que nos rodean a menudo, indagan en nuestros proyectos y de esta manera surgen preguntas como: «¿que estudiarás?», pero la curiosidad es ambiciosa, por lo que una vez resuelta ésta, surge otra un poco más compleja: «…¿en que te especializarás?»; son preguntas arduas y de las que se esperan respuestas inspiradoras e intelectuales.
Una vez inmerso en la vida universitaria y habiendo elegido la medicina, empecé a recibir esta última pregunta para la cual aún no poseo esa contestación filosófica esperada; no obstante, si hay campos médicos por los cuales presento un interés adicional, sean ellos; la neurología y la ortopedia. En conclusión, sin tener clara una especialización, el propósito es preparar mis conocimientos práctica y teóricamente; preparación que pretende el alcance de excelentes competencias como médico general y que sea el mismo estudio, la exposición y asimilación de casos clínicos, las innumerables horas en clínica a través de las rotaciones, la residencia y el campo laboral los que realicen el llamado hacia mi especialidad.
